Y LOS NIÑOS SIN LA COMUNIÓN HECHA.
Ayer fue martes QUERIDAS LECTORAS de este vuestro Magazine y como cada martes nos echamos a la calle en busca de nuevas historias que contar por este medio.
Una noche veranienga en pleno otoño invita a que el personal se anime, aunque las únicas animadas eramos nosotras. Primero atendimos a nuestro ritual, el huevito y al salir de allí decidimos ir al sitio gris. Que sigo diciendo que es gris. La gente se comportaba bien, el dueño se comportaba bien, la comida estaba bastante bien. Casi lo prefería cuando había un barullo de la leche, el dueño ponía el partido del Barsa (que no lo tenía puesto) y le gritaba a la tele. Aunque la comida fuese intragable, siempre podías pedir una tablita y una ensalada y ya.
Encima muy rápidos, a las 10:30 habíamos terminado de comernos todo lo gris, con lo que decidimos ir a tomarnos una copita al bar con nombre celta de enfrente al super. Allí si que tenían el partido, el bar lleno de hombres, aunque ninguno nos vio. Tienen las teles muy altas y aunque pases por debajo no te ven.
Allí nos sentamos a hablar de la vida, la ahijada y yo a organizar su viaje a la ciudad del amor con su amor (que él no lo sabe, es sorpresa) y de pronto a la empresaria se le da por decir que ella ya no tiene tantas ganas de salir, que si la vida le ha cambiado que bla, bla, bla ... allí le entra la veci con sus sabias palabras: Mira, yo también decí lo mismo, pero cuando yo me separé todo cambió. Volvi a querer salir, a ...
Paaaaaaaaaara el carro -le digo - si yo me caso ahora y me separo a los años que tu te separaste, los niños aun son pequeños. Imagínate la conversación con el marido: Inda non fixeron os miniños a comunión ¿e xa te queres ir?
Nos dio un ataque de risa a todas, quizás las copas ayudadon, Pero quedó claro que somos las más simpáticas de la city.
OS AMO.
