HACE 8 AÑOS
Si alguien me preguna QUERIDAS LECTORAS de este Magazine, cualquier día, qué estabas haciendo hace 8 años, no sabría que contestar. Si me preguntan qué estabas haciendo hace 1 mes, no sabría que contestar. Y seguro que me equivoco al contar que estaba haciendo ayer. Pues no soy nuestra amiga Santi que cuenta las historias con fechas y horas exactas.
Pero por una extraña razón se lo que estaba haciendo hace 8 años, el 11 de septiembre de 2001, desde las 3 de la tarde hasta las 2 de la mañana que me duró el shock.
Recuerdo ver como gente en directo se tiraba desde las torres mientras yo comía y fideo con carne. Como quien ve una película recomendada para todos los públicos. Y de pronto pensar -¡Coño que es gente!- y de pronto atragantárseme el alimento.
Y mientras mi madre lavaba la loza y veíamos el 2º avión estrellarse, sin dar credito, comentaba -Pero que es, que tienen imágenes de cuando choca el avión- y decirle -No mamá, es otro avión-
Hasta ese momento pensábamos que era un accidente y el pánico se apoderó del mundo.
Desde entonces nos han privado de libertad. No es tan fácil viajar. En nos aviones no puedes subir ni con agua. He sufrido exceso de cacheos. En entradas a museos, y sitios muy populares pasámos demasiadas medidas de seguridad. La vida se ha complicado un poco más.
Pero en mi retina se quedó aquella gente que la desesperación la hizo tirarse por la ventana de la oficina. Tirarse por la ventana de la oficina. Morir en el trabajo. Es lo peor que me podría suceder.
De vez en cuando conviene recordar.
OS AMO.
